martes, 2 de marzo de 2010

EL ÁNGEL SOLAR

Hola... soy una parte de ti que normalmente no escuchas, y quiero contarte una historia. Soy una chispa de luz, emanada de una luz mayor y alojada temporalmente en un cuerpo material, tu cuerpo, y estoy hecha de energía; de hecho soy energía. Si quieres, llámala "vida". La verdad es que no me importa demasiado que me creas o no, porque mi misión es simplemente plantar una pequeña semilla en tu mente. El gigantesco campo de energía del que provengo, el cual me alimenta y del que formo parte integrante, es llamado por los humanos Dios o el Universo, según la religión y la ciencia. Ese llamado "Dios" es la suma de todo cuanto existe, y es la energía o inteligencia creadora que da origen y existencia a todo lo que evoluciona en el Universo. Cómo llegué hasta este cuerpo de materia que me oculta y limita, y qué estoy haciendo en él, es una larga historia que trataré de simplificar para tí lo mejor que pueda, aunque no me es fácil en el lenguaje que vosotros empleais. Esta historia se pierde en la noche de los tiempos, y ninguna mente humana puede concebir su origen.

Hace mucho mucho tiempo en un remoto pasado que escapa incluso a la imaginación, había en el Universo una sola inteligencia, un gigantesco Ser que se propuso, como si de un juego se tratara, llevar a cabo una fantástica tarea. Ese gran Ser estaba hecho de energía, era energía pura y no conocía lo que hoy los humanos llaman "materia". Sus ansias de aprender, evolucionar y perfeccionarse le llevaron a una increible idea: proyectar durante un largo tiempo una pequeña parte de su energía fuera de sí mismo en forma de chispas de luz diferenciadas y temporalmente individualizadas, con libre albedrío. Con ello quería vivir la simple experiencia de aprender, por medio de sus chispas proyectadas, en su paso por diferentes planos de existencia. Para ello primero diseñó y creó esos planos con su propia energía, sometiéndola a un proceso de densificación en el que fue apretando, comprimiendo y "empaquetando" cada vez más y más sus partículas de energía hasta que ya no pudo más, y así creó un total de seis planos o grados de energía más, además del suyo propio original. Por ahora no les pondré nombres para no complicar la historia. Al séptimo o último y más denso de estos planos o formas de energía empaquetada vosotros lo llamais "materia", y en él las partículas estaban realmente prisioneras. Luego al empezar a agregarse en paquetes máyores los humanos las conocerían como "átomos", cada uno de ellos con vida y consciencia propia.

Así, el gran Ser ya tenía formados ahora siete planos de existencia en los cuales podía proyectar sus chispas, para que a su paso por ellos pudiera cosechar experiencias y de esa manera aprender a evolucionar, satisfaciendo su propósito. El porqué ese Ser-Dios- tenía la necesidad de hacer eso, escapa a la comprensión de la limitada mente humana, y sólo cuando un ser siente y piensa como chispa divina puede entenderlo. De esa forma, el Gran Ser, como un gran sol luminoso, proyectó fuera de sí mismo parte de su luz y de su energía en forma de chispas de luz, de vida, emanadas de Él mediante rayos de luz, igual que los rayos del sol se proyectan cada mañana en la Tierra. Cada uno de estos rayos llevaba dos cualidades: luz y calor, cualidades llamadas por los humanos consciencia y vida. El rayo de luz mantendría así conectada cada chispa con su fuente, el Gran Sol, a través del cual éste podría alimentar de vida y consciencia, calor y luz, cada una de las innumerables chispas que enviaría para su viaje. El itinerario de esta fantástica aventura era alucinante y lleno de riesgos y retos que ya de por sí atraía a las chispas: atravesar, "cuesta abajo", cada uno de los siete planos de energía y existencia, aprendiendo en ellos a revestirse de su sustanciw y utilizarla en cada plano para adquirir experiencias, hasta llegar al fondo del abismo: el plano material, donde por ser el más "apretado" o condensado, las chispas estarían "prisioneras" y muy alejadas de su fuente de origen. ¡Qué dificil es expresarse de forma que los humanos me entiendan...!, ¡qué ganas tengo de que desarrolleis la telepatía para transmitiros directamente esas realidades!

Tras sumergirse, impregnarse e imbuirse totalmente de materia y "tocar fondo" en toda su densidad y profundidad, las chispas aprendían lentamente a ir dominando cada vez más y más dicha sustancia material hasta llegar a moldearla a voluntad para crear en ella lo que quisieran. A partir de aquçi, el plan era comenzar a utilizar esa sustancia, refinarla, "redimirla", liberarla de su limitación y aprisionamiento para, finalmente, transformarla de nuevi en energía, llevándose consigo, además de dicha materia y refinada y transformada en energía, un montón de experiencias que acumularían en el depósito central (el núcleo de la chispa) y lo enriquecerían. Luego,poco a poco irían de nuevo elevándose plano a plano, atravesándolos, esta vez "cuesta arriba" y de vuelta a casa, aprendiendo en cada plano a utilizar los conocimientos adquiridos en ellos para hacer lo mismo que en el plano material: irlos refinando, sublimando y lentamente trnasfomando en energía cada vez más sutil, más pura, hasta llegar al final del viaje después de mucho, mucho tiempo, de nuevo al hogar: el Gran Sol o Gran Matriz de la que como hijas un día partieron. Al llegar a él, volverían a fusionarse con su Ser, pasando de nuevo a formar parte integrante de su gran cuerpo, y desprendiendo así en él todo el rico acúmulo de experiencias adquiridas a su paso por todos los planos de existencia.

De esta fantástica e increíble se desprende que cada ser humano, cada uno de vosotros, sois en vuestro interior una "chispa de Dios" alojada y bien escondida dentro de un cuerpo hecho de materia, a más o menos la mitad del viaje de vuelta a casa. Por eso, sabiendo lo que os queda aún por aprender, es sensato e inteligente no tener prisa ni apremio, ni tampoco perder el tiempo, porque en una vida no mvais a aprenderlo todo, ni a llegar a la meta final del maravilloso viaje de la evolución y de retorno a vuestro origen, el verdadero hogar. Todo este proceso es tan largo en el tiempo, tal como vuestra mente humana lo concibe, que no se puede medir según vuestros parámetros, pués las chispas no medimos el paso del tiempo en años o siglos, sino en eones, periodos evolutivos muy largos dentro de la expansión y evolución del Universo. No tan sólo comparaciones pueden hacerse, sólo se puede decir que el periodo de una vida humansa es un simple latido en el cosmos. Ahora ya viene lo último de este cuento: Cada chispa divina presente dentro de cada corazón humano es en realidad un ÁNGEL SOLAR. eso que deniminais "alma" o "consciencia". Si, has leído bien: un Ángel Solar, o sea, un Ángel, que proviene del sol, ése que te ilumina, calienta y da vida cada mañana estés donde estés. Como chispa alojada en un cuerpo mineral, vegetal o animal compartías un trocito de un Alma grupal o consciencia gigantesca, según la especie a la que pertenecieras. Pero el día que tu chispa decidió dar un tremendo salto evolutivo desde su reino animal al humano, se te regaló un Alma individual para ti solito, como consciencia te individualizaste. Y para que eso pudiera ser así, para que pudieras poseer un Alma para ti solo, un Gran Ser vino del sol, un Ángel Solar; un ser que vive en el sol se prestó voluntario y "sacrificó" su cuerpo hecho de luz y de sustancia espiritual para que tu puieras albergar un Alma independiente que te guiara, te protegiera, te inspirara, te animara, te otorgara cosnciencia y te permitiera aprender, crecer y evolucionar como humano.

Pero la cuestión es que tu Ángel Solar no viola jamás la ley del libre albedrío, y no interviene en tu vida más allá de lo que tu le permites y le dejas. Lo único que ese gran ser solar puede hacer es hablarte en susurros, tratar de transmitirte los tres atributos que Dios puso en él: bondad, belleza y verdad, o amor, humor y valor, o voluntad, sensibilidad e inteligencia, elige la trinidad que más te guste, y esperar a que silencies tu ego y empieces a escucharle, porque tiene para tí la varita mágica que muchas veces tanto buscas y las llaves que abren todas las puertas. Me imagino que ya habrás adivinado dónde está escondido tu Ángel Solar: EN TU CORAZÓN; ahí dentro puede ayudarte, vivificarte y , al mismo tiempo pasar desapercibido. Pero como casi siempre escuchais lo que viene de fuera, y no lo que viene de dentro, poco puede hacer tu Ángel Solar si no te paras, interiorizas y empiezas a tratar de escucharle. La verdad es que es una pena que la mayoría de humanos no sepan esto y desaprovechen las ventajas de poder escuchar la voz de Dios en su interior, sin intermediarios. Quiero que sepas que cada vez que un corazón humano se abre, en el cielo se ilumina una estrella.

Espero (y tengo infinita paciencia) que esta historia llegue a lo más hondo de ti, o sea, a mí, a tu corazón, donde estoy yo, y puedeas abrirte a escucharme, porque siempre te estoy hablando. La típica oración de las religiones sirve para hablar a Dios, dentro o fuera de tú, da igual. Pero mientras hablais no podeis escuchar al mismo tiempo, y tenemos muchas cosas que deciros. Por eso, yo te propongo el silencio mental, la interiorización, la meditación y lo que llamas intuición, porque todo eso te sirve para escuchar a Dios, o sea: a mí, dentro de tí.

CAMINO DE SANACIÓN EMOCIONAL
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