viernes, 26 de marzo de 2010

IR A LA PROFUNDIDAD DEL SER

por Mónica Franco

Uno de los métodos más efectivos para el progreso espiritual es permanecer conectado en profundidad con nuestro ser y desde esa posición observarlo todo. Cuando vamos a lo profundo de nuestro interior encontramos paz y estabilidad.

En base a esa estabilidad conseguimos que lo que vemos y escuchamos en el exterior no nos haga fluctuar, y a la vez comprenderemos con mayor claridad qué es lo que tenemos que hacer. El discernimiento se refina. Desde esa consciencia es más fácil acercarse a la experiencia del Ser Supremo, sentir su presencia y llenarnos de poder espiritual.

En segundo lugar, el estar conectados con nuestra esencia nos permite descubrir qué virtud o cualidad necesito desarrollar más en mí en una situación determinada. Permanezco consciente de estos aspectos, de lo contrario es fácil caer en la inconsciencia y tener amnesia de quién soy realmente. Hacernos inconscientes es como retornar a un estado de ignorancia.

El ir a la profundidad del silencio interior nos mantiene alertas y despiertos. Entonces nos volvemos capaces de relativizar cualquier escena que se nos presente en la vida. De lo contrario, una determinada escena se puede convertir en algo serio o dramático. Desde la profundidad del ser me abro también a una comprensión más sutil de la vida, de las situaciones, entendiendo mejor los secretos y el significado de las mismas.

¿Qué es fortaleza? Mantener coraje, nunca desanimarse. Nada debería influirme tanto que me haga perder mi dignidad. Sólo desde la profundidad del ser accedemos a la verdadera fortaleza interior, la que nos proporciona el poder de afrontar y de tolerar necesarios para permanecer ecuánimes y positivos frente a los desafíos y retos que se nos presentan

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