viernes, 21 de mayo de 2010

¿TE COMERÍAS UNA PAPA MORADA?

por Jennifer Hoffman
11 de Mayo de 2010
Traducción: Margarita López
Edición: El Manantial del Caduceo
http://www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm

Durante mis años como gerente técnico de proyecto, yo trabajaba con una colega que era inteligente, altamente calificada y profesional. Muchas veces viajábamos juntas y salíamos a cenar después de un largo día visitando un cliente. Una noche pedimos lo mismo para la cena y cuando llegaron nuestros platos, contenían varias verduras pequeñas, redondas y moradas. El camarero dijo que eran papas moradas, las cuales ninguna de nosotras había comido antes. Yo las probé primero y, a pesar de su color inusual, decidí que eran buenas, así que me las comí. Mi colega, en cambio, se negó a comerse las de ella.

No sólo no se las comió, sino que las retiró de su plato para que no tocaran el resto de su comida. Cuando le pregunté por qué no se las comía, ella dijo, “En mi mundo, las papas son blancas”. No le convencía comerse una papa morada y se negó a probar un solo bocado. Yo me pregunté qué otra cosa en su vida no estaría dispuesta a probar por ser muy diferente de aquello con lo que estaba familiarizada, que no daría ni un paso en esa dirección.

En un momento en el que se nos pide hacer enormes cambios en la forma en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, a menudo nos enfrentamos con “papas moradas”, cosas que se ven tan diferentes de lo que conocemos que no podemos encontrar nada en nuestra experiencia o sistema de creencias para relacionarnos con ellas. Así que tenemos la opción de negarnos a probarlas, o intentarlo y permitirnos la oportunidad de esa experiencia. ¿Cuántas veces nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de probar algo nuevo sólo porque no podemos conectar con ello de una manera que nos haga sentir seguros y en control?

Cada vez que pienso en mi colega me acuerdo de su reacción a esas papas moradas y cómo yo sentía que ella se estaba limitando al no estar dispuesta a intentar algo que estuviera fuera de su zona de confort. Incluso después de que yo me comí las mías y le dije que estaban buenas, aún así no estaba convencida de que debía probarlas. Vamos a ser desafiados a ir más allá de lo que conocemos y a aceptar nuevas formas de ver el mundo. ¿Estamos dispuestos a intentarlo? Tenemos que recordar que somos apoyados y guiados en todo lo que hacemos y un nuevo sendero o dirección va a requerir de nuestra voluntad para tomar el primer bocado y decidir si la “papa morada” se convertirá en nuestra nueva comida favorita o, después de probarla, decidir que no nos gusta y pasar a otra cosa.