jueves, 8 de diciembre de 2011

RECORDANDO SU HERENCIA LEMURIANA

Mensaje de El Decimotercer Consejo de Ancianos Lemurianos – Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan – Traducción: Susana Peralta

Somos El Decimotercer Consejo de Ancianos Lemurianos. Lo que nos permite convertirnos en 13 mientras somos 12 es que formamos una unión, un matrimonio, una alineación con la Luz y así eso se convierte en el decimotercer nivel de nuestra existencia. Existimos en tiempos que fueron conocidos como el pasado y en tiempos que fueron conocidos como el futuro. Ustedes caminaron al lado de nosotros, un tiempo y dimensión y espacio tras otro. Caminaron con nosotros en el futuro y nos buscaron en el pasado. Hoy han renovado sus votos de recordación. Han renovado el acuerdo contractual que tenían en este día y espacio y tiempo y lugar para volver a conectarse con Mu.

La Lemuria es una secuencia de codificaciones en los filamentos de su ADN. Es su parte antigua que buscan y no ven reflejada en el mundo que los rodea. Es la hebra dorada que se teje a través de un tapiz de tiempo que tiene una vibración distinta a la de las demás hebras de encarnación.

Cada uno de los que leen estas palabras vivió alguna vez en el lugar y con ese nivel de libertad. Lo buscan en su mundo y acontecimientos cotidianos. Lo mantienen oculto en su corazón. Recuerdan los tiempos de la madre patria de MU/Lemuria de los que se habla hoy. Las veces que hicieron el amor sin tocarse, las veces que el pueblo entero vino a ayudarlos a nacer. Los apoyó, los amó y creyó en ustedes. ¿Recuerdan algo de eso?

Si observan detenidamente sus referencias bíblicas, descubrirán que muchos de los requisitos para ser buenos cristianos eran también requisitos para ser buenos Lemurianos. Honrarse el uno al otro, dar, amar, tener fe, crear mediante un punto de conocimiento y un punto de recepción con las energías en su vida física. En esta encarnación ansían ser Luz, pero todos cayeron en lo físico a propósito con una agenda energética. Muchas veces parece que alguien se hubiese llevado la escalera de Luz y la hubiese puesto fuera de su alcance. Pero el alcance no viene de sus manos y sus brazos, viene con su corazón y sus recuerdos. Hoy se estiraron hacia arriba y afuera en un tiempo y lugar que les resultaba cómodo. Un tiempo y lugar que no ven o que siquiera esperan en su planeta densamente adquirido.

En cada civilización hay una elevación y una caída. En cada relación humana hay cumbres y valles. Es hora de que miren todas las adquisiciones de su naturaleza física y emocional y las liberen. Libres de juicios, libres de enredos, libres de desechos emocionales. Y entonces podrán entrar donde puedan aceptar su conciencia lemuriana, sabiendo que NO hay carencia ni les faltará algo. Todo debe ser compartido y no escondido de los demás como el perro esconde al hueso.

Ustedes mantuvieron esa programación en su ADN durante eones, esperando y esperando, sin querer emular a los Atlantes, ni a los Egipcios, ni a los Sumerios, o a los de la Mesopotamia, sino queriendo y anhelando ese lugar de armonía, ese lugar de amor, y ese lugar de la madre patria de MU.

En su mundo, el tiempo danza al ritmo de un tamborilero distinto. Parece que lo tienen todo y sin embargo se sienten vacíos como un estanque que se secó con el calor del verano en un árido desierto. Sus casas están llenas, sus armarios están colmados, sus roperos están repletos y sin embargo ustedes están vacíos. Rezan por la paz. Rezan por el amor. Rezan por la armonía y sin embargo no ven que se lo emule en ninguna parte de sus eventos cotidianos.

Ustedes lo adquieren. Bailan con él en salones privados lo que dura una brisa.

Al adoptar la modalidad lemuriana, descubrirán que la paz fluye hacia ustedes con mayor facilidad, que las obstrucciones dividen los mares por ustedes, que su pensamiento ya no está en construcción o contracción.

Descubrirán con un simple acto de prestidigitación que pueden bailar durante todo el día, recordando cómo moverse hacia adelante y atrás simultáneamente. Recordarán las habilidades que estaban ocultas detrás de las lentes de sus ojos hasta que estuvieran listos para ver.

Se necesitará mucha fortaleza y esfuerzo de su parte para asirse firmemente de este conocimiento. Quizá dirán que es sólo un sueño de opio y que no puede existir en un planeta de polaridades. La Tierra siempre ha sido la única tienda de polaridades. De eso trata el mundo material. En la unidad, lo material pierde su encanto, así que no existe en los campos de juego superiores a menos que uno desee tenerlo.

En su mundo de dar y recibir, muchas veces se fijan en el dar mientras mantienen la mano abierta esperando recibir.

Les pedimos que dejen ir y se concentren en qué es lo que le pueden dar a otro sin beneficiarse obteniendo algo. Es importante que permitan que este re-afloramiento se sienta. Es importante para nosotros que amen a su propia humanidad porque son más valientes que nosotros, ya que encarnan físicamente una y otra vez. Nosotros hemos elegido seguir en forma ligera. En este momento no hay ancianos lemurianos encarnados en la Tierra, pero estamos viviendo en Sirio. Ustedes fueron los valientes que dijeron: "Me encanta este cuerpo. Me encanta este mundo. Y luego, cuando esté lleno por amar todas las cosas que me rodean, me habré ganado mi Cuerpo de Luz con mi trabajo."

Esta vez, muchos de los que están encarnados en la Tierra vivieron en la época de MU/Lemuria. Tenían mucho miedo de su humanidad. Nunca se comprometieron totalmente con ser humanos, siempre pasaron más tiempo en su Cuerpo de Luz porque lo humano era demasiado denso, demasiado sofocante, demasiado terrenal. No vemos que sea más fácil hilar de humano a Luz de lo que fue hilar de Luz a carne. Pero lo están haciendo. Y lo están haciendo para un continente de Luz que lo dio todo y no pidió nada a cambio.

Las puertas de oportunidad aparecen a medida que su conciencia -que una vez estuvo muy sumergida- sale a la superficie. Cada vez que ven un recuerdo que aún está grabado en la época de la Lemuria, algo se activa. Tiene lugar un despertar. Cuando niños, estaban más concientes de esas facetas entrelazadas del tiempo. Sabían que era importante, pero ninguno en su entorno podía explicarlo. En su alma, en el tejido mismo de su ser, ustedes sabían lo que significaba. Como adultos, ahora buscan a esa comunidad de Luz que una vez los tuvo en su regazo.

¡Ustedes buscan a los que les dicen que ustedes pueden! Ustedes pueden nadar en las profundidades con los delfines y hablar su idioma. Pueden volar alto con los pájaros y hablar su idioma. Pueden estar en comunión con todo y todo los comprenderá. Pueden desplazar su conciencia a cualquier lugar y estar allí. Están tratando muy duramente de vestir ese tejido de tiempo pasado. Cuando se juntan en grupos, ayudan a iniciar y actualizar antiguas verdades que estuvieron dormidas detrás de falsas aseveraciones. Comienzan a recordar como grupo, como capullo, como comunidad de Luz. Cuando recuerden, los que los rodean recordarán también.

Es tiempo de que vean con los ojos del alma lo que está traspirando e inspirando. No es el momento de apuntar con el dedo, porque ustedes saben cuándo hay un lobo con piel de oveja y cuándo alguien dice palabras ponzoñosas. Saben cuándo lo secreto nace detrás de las puertas cerradas. Eso perturba el patrón de vida. Innatamente, lo saben todo. Sus estados de ánimo fluctuarán a lo largo del día según lo que ocurra. Los afectan las elecciones dramáticas de los demás, se lo puedan explicar o no. Es parte de su naturaleza comunitaria lemuriana, en la que la elección de otro afecta el resultado para todo el pueblo. En este momento, su pueblo es la Tierra. Su destino no es quedar atrapados en la política y la dinámica de la negatividad. Se les da la percepción de lo que podría ser.


Ejercicio:

Aunque sean adultos, el niño en su interior todavía quiere que alguien se siente allí y les cuente cómo era todo en los viejos tiempos cuando la Luz era una Luz fuerte y clara. Esas historias traen esperanza. Ustedes se sienten diferentes y son diferentes. Son diferentes porque una parte de ustedes recuerda y una vez que recuerdan ya no pueden olvidar nunca más. A cada uno se le dará un regalo mientras duerme. Mientras se acuestan para dormir, visualicen a un anciano lemuriano que los observa fijamente. De sus manos salen rayos dorados de Luz. Dejen que esos rayos dorados de Luz entren en sus chakras y luego permitan que la Luz se estacione sobre su tercer ojo. Si lo hacen durante 7 noches mientras duermen, descubrirán que sus capacidades trascienden cualquier descripción que se pueda aplicar a las habilidades psíquicas en su esfera terrenal. Entrarán en una conciencia que va más allá de cualquier explicación y que ya no puede ignorarse por más tiempo. Somos el Décimo Tercer Consejo.